¿Estamos perdiendo el enfoque en la inteligencia artificial?
En los últimos meses, veo una efervescencia mundial en torno a la inteligencia artificial:
• cursos,
• nuevas herramientas,
• horas de exploración,
• entrenamientos para mejorar software, procesos internos, recursos humanos y ventas.
Todo esto es fascinante y, seamos honestos, es difícil no sentirse emocionado. Herramientas como ChatGPT nos muestran que podemos tener al mejor “asesor” o “consultor” al alcance de la mano, con acceso inmediato a información que antes nos hubiera tomado meses o incluso años conseguir.
Pero aquí surge la pregunta:
¿El objetivo es aprender más sobre AI… o tener mejores herramientas para resolver problemas?
Porque al final del día, cuando enfrentamos un reto real en la empresa, lo que se necesita no es solo información, sino el toque humano: la capacidad de decidir, movilizar, comunicar, liderar.
La AI nos brinda datos, alternativas y caminos posibles. Pero el desafío está en evitar llenarnos de información sin actuar. Una vez que obtenemos un resultado, lo importante es llevarlo a la práctica e implementarlo hasta sus últimas consecuencias. De otra manera, todo ese esfuerzo se diluye.
Creo que el verdadero reto está en encontrar un ritmo adecuado entre:
• la búsqueda de información,
• la obtención de datos,
• y la transferencia a los retos diarios.
Solo así podemos obtener el máximo beneficio de la AI, en lugar de saturarnos de conocimiento que nunca se convierte en acción para mejorar a las personas y a las organizaciones.
Y aquí me gustaría abrir la conversación:
¿Cómo equilibramos el entusiasmo por la inteligencia artificial con la necesidad de mantenernos enfocados en lo esencial —resolver problemas, tomar decisiones y liderar—?
Me encantaría leer qué piensa la comunidad sobre cómo usar la AI como trampolín para potenciar lo humano, y no como un fin en sí mismo.